LA MALA CUEA DE UN AMANTE PROFESIONAL
Ahi estaba yo, sintiendome el mejor de todo el mundo.
Después de muchas compañeras en los pasajes de mi vida, sin que ninguna mereciere la pena de recordarme su nombre, con mucha emoción me plantaba frente a ella.
Enriqueta, la mujer que siempre habia soñado, se encontraba bailando conmigo, hermosa, con grandes ojos verdes, con su vos semi ronca, mirandome fijamente mientras la abrazaba delicadamente, pero con fuerza.
Podría haberla besado, pero me gustaba como nunca nadie me habia gustado...
Quería hacer algo más hermoso, duradero, casi permanente. Mis artes de conquistador las había olvidado, no estaban ahora en mi mente
Desde niña la encontré hermosa, pero la vida nos separó durante muchos años.
Ahora, ambos ya en edad madura nos volvíamos a encontrar, la vida la había hecho mujer linda (no solo bella por fuera, hermosa por dentro, en su alma, en su corazón)
Decidí darle el beso más encantador que nunca hubiese dado, no por hacerlo, sino porque lo sentía, porque necesitaba entregar amor en ese beso.
Todo lo que antes había sentido en mi alma y en mi corazón eran solo débiles cosquillas comparado con esta terrible comezón que sentía en todo mi cuerpo.
Hacía muchos años, quizás veinte o treinta, desde cuando era solo un adolescente, que mi estómago no se estremecía cuando me acercaba ahora a su boca, hermosa y rosada.
La besé... la besé como nunca había besado a nadie, como nunca seré capaz de besar a alguien. Y ella me besó, como nunca nadie me había besado, y yo, como flotando, me dí cuenta que tiritaba de nervios. Por primera vez en mi vida sentía que ambos queríamos lo mismo.
En silencio y sin decirnos nada nos juramos amor eterno y para toda la vida, por lo menos eso fué lo que sentí.
Esa noche no pude dormir mucho, como un pendejo de 12 años que da su primer beso, como escolar que recién se inicia en las lides del amor y un roce de manos no lo deja dormir... así estaba.
Cuando me reencontré con ella, un par de días después estaba nervioso, ahora tiritaba de emoción... era mía, me quería, y yo a ella.
Me saludó con un beso en la cara, solo me dijo hola, y se olvidó que yo estaba ahí.
Se me vino el mundo al suelo... ¿que mierda es el amor?, me preguntaba.
¿tanto esperar este sentimiento para sentirse derrotado, humillado y menospreciado?
Días después, jugado completamente, le prometí amor eterno, y ella, un poco embriagada por las luces y el alcohol de aquella noche me aceptó..., entendí entonces que ella también me quería, a su modo, pero me quería.
Anduve por las nubes... hasta que se acabaron...
Enriqueta, la mujer que siempre habia soñado, se encontraba bailando conmigo, hermosa, con grandes ojos verdes, con su vos semi ronca, mirandome fijamente mientras la abrazaba delicadamente, pero con fuerza.
Podría haberla besado, pero me gustaba como nunca nadie me habia gustado...
Quería hacer algo más hermoso, duradero, casi permanente. Mis artes de conquistador las había olvidado, no estaban ahora en mi mente
Desde niña la encontré hermosa, pero la vida nos separó durante muchos años.
Ahora, ambos ya en edad madura nos volvíamos a encontrar, la vida la había hecho mujer linda (no solo bella por fuera, hermosa por dentro, en su alma, en su corazón)
Decidí darle el beso más encantador que nunca hubiese dado, no por hacerlo, sino porque lo sentía, porque necesitaba entregar amor en ese beso.
Todo lo que antes había sentido en mi alma y en mi corazón eran solo débiles cosquillas comparado con esta terrible comezón que sentía en todo mi cuerpo.
Hacía muchos años, quizás veinte o treinta, desde cuando era solo un adolescente, que mi estómago no se estremecía cuando me acercaba ahora a su boca, hermosa y rosada.
La besé... la besé como nunca había besado a nadie, como nunca seré capaz de besar a alguien. Y ella me besó, como nunca nadie me había besado, y yo, como flotando, me dí cuenta que tiritaba de nervios. Por primera vez en mi vida sentía que ambos queríamos lo mismo.
En silencio y sin decirnos nada nos juramos amor eterno y para toda la vida, por lo menos eso fué lo que sentí.
Esa noche no pude dormir mucho, como un pendejo de 12 años que da su primer beso, como escolar que recién se inicia en las lides del amor y un roce de manos no lo deja dormir... así estaba.
Cuando me reencontré con ella, un par de días después estaba nervioso, ahora tiritaba de emoción... era mía, me quería, y yo a ella.
Me saludó con un beso en la cara, solo me dijo hola, y se olvidó que yo estaba ahí.
Se me vino el mundo al suelo... ¿que mierda es el amor?, me preguntaba.
¿tanto esperar este sentimiento para sentirse derrotado, humillado y menospreciado?
Días después, jugado completamente, le prometí amor eterno, y ella, un poco embriagada por las luces y el alcohol de aquella noche me aceptó..., entendí entonces que ella también me quería, a su modo, pero me quería.
Anduve por las nubes... hasta que se acabaron...
La ví de la mano con otro tipo al otro día cuando yo, se suponía, andaba muy lejos de su casa, sin embargo, para darle una sorpresa fuí a verla a la suya.
- Te apuraste demasiado con tus sentimientos- me dijo,
- Las mujeres nos asustamos con hombres tan decididos, deberías entregar menos, nadie quiere un hombre en bandeja...-
Cómo pude olvidar semejante detalle!, yo, quizás el que mejor sabía de las costumbres femeninas cometía ese infantil error por amor!. Toda mi vida anduve burlándome de las mujeres, siempre las trataba con un pétalo de rosa y luego las dejaba plantadas en la pista, en el restaurant, en sus propias camas y hasta en el altar, pero ahora, cuando me enamoro de verdad de una cabra chica, ella me da la espalda siendo que le entregaba todo lo que otras querían.
Entregué todo mi corazón, toda mi alma, todos mis pensamientos, todo lo que iba a vivir a esa delicada y hermosa cara, a ese buen corazón, pero me desechó.
La mala cuea, justo ahora que me enamoro me dejan botao, justo ahora que pongo todos los huevos en una sola canasta, ésta se suelta...
¿Que mierda es el amor? ¿Es el desquite de otros enamorados envidiosos? ¿Es el pago por haber sido tan liviano en mis otras relaciones? No, el amor es la mariconada más grande que te puede hacer la vida... nunca, NUNCA vas a sentir algo tan grande, nunca vas a entregar tanto para que lo desechen, para que te lo tiren en la cara, para que trapeen contigo, para que se olviden de lo que hiciste, para que te recuerden que nunca vas a amar y ser amado a la vez, eso no existe... y creí que existía.
Entregué todo mi corazón, toda mi alma, todos mis pensamientos, todo lo que iba a vivir a esa delicada y hermosa cara, a ese buen corazón, pero me desechó.
La mala cuea, justo ahora que me enamoro me dejan botao, justo ahora que pongo todos los huevos en una sola canasta, ésta se suelta...
¿Que mierda es el amor? ¿Es el desquite de otros enamorados envidiosos? ¿Es el pago por haber sido tan liviano en mis otras relaciones? No, el amor es la mariconada más grande que te puede hacer la vida... nunca, NUNCA vas a sentir algo tan grande, nunca vas a entregar tanto para que lo desechen, para que te lo tiren en la cara, para que trapeen contigo, para que se olviden de lo que hiciste, para que te recuerden que nunca vas a amar y ser amado a la vez, eso no existe... y creí que existía.
La mala cuea, enamorarme a esta edad, cuando pararse cuesta más, cuando sufrir afecta todas tus actividades, cuando tener pena afecta todos tus sentidos.
Que mala cuea, debí haberme encontrado con ella antes, para sufrir antes, para haberme repuesto con la vitalidad y la inocencia de la juventud.
Que mala cuea, conocer ahora las alcantarillas y no poder verlas porque las lágrimas no me dejan.
que mala cuea, de esta no creo que salga vivo.
Que mala cuea, me tiene por el suelo, y no puedo dejar de amarla.
Pa eso es el amor, pa que te den el suelo y sentir más amor, pa que se desquiten contigo y tu no busques culpables, pa que te abofeteen y tu pongas la otra mejilla, ahora entiendo a ese loco lindo que lo crucificaron por amor...
Que mala cuea, debí haberme encontrado con ella antes, para sufrir antes, para haberme repuesto con la vitalidad y la inocencia de la juventud.
Que mala cuea, conocer ahora las alcantarillas y no poder verlas porque las lágrimas no me dejan.
que mala cuea, de esta no creo que salga vivo.
Que mala cuea, me tiene por el suelo, y no puedo dejar de amarla.
Pa eso es el amor, pa que te den el suelo y sentir más amor, pa que se desquiten contigo y tu no busques culpables, pa que te abofeteen y tu pongas la otra mejilla, ahora entiendo a ese loco lindo que lo crucificaron por amor...
Yo creía que el amor no existía, y me burlaba de quienes si creían en él...
Sr. Juez:
Este carma, en esta vida, tampoco logré superarlo... tendré que esperar a la próxima. Es mi culpa, lo sé, pero ya me ha pasado antes.
Jaime Casanueva
