miércoles, noviembre 16, 2005

Amores perros


He decidido comenzar este diario con una pequeña observación hacia los animales, y en particular a los que a diario nos acompañan... los perros. Tanto amor, fidelidad y dedicación nos entregan estos hermanos chicos. Tanto nos enseñan de cómo llevar adelante una relación de amor y fidelidad. No pude negarme a analizar esto cuando mi perro "OTTO" se mandó la cagá de su vida. Literalmente, siendo educado, no aguantó las ganas y se hizo en medio del comedor, mientras tomabamos onces con mis viejos... puf!!, mi vieja lo retó, mi papá le pegó un par de coscachos, mi hermano le dió unas patadas y yo, por supuesto, asumiendo el rol de dueño y encargadao de su educación también lo castigué.
Con lo poco y nada que tiene de cola se fué hacia el jardín, y se metió en su casa. Luego de todo el comentario que quedó por su gracia, me fuí al jardín a fumarme un pucho y ahi estaba él, mirandome con cara de pena, como diciendo: ¿Y por qué no me dejaron un poco abierta la puerta pa ir a cagar?, casi lo entendí, nosotros teníamos la culpa de su "desubicación" y bastó que le hablara un poco y se me acercó para que lo acariciara... lo hice y se deshizo en arrumacos, cariños, festejos, saltos, y más fiesta.-
Qué facil es para un perro poner término a una pelea, a un mal momento o una cagá que se mandó o que se mandaron con él. Qué facil sería para nosotros los humanos vivir esta vida llena de problemas si al frente tuvieramos a personas tan generosas en amor que pueden entender los errores de los demás, y a la vez perdonarlos. Si él fuera humano, no me habría ni ladrado en tres semanas, sentido por la injusticia que cometimos con él, pero es perro, generoso, amable, cariñoso e incondicional a los suyos. Habrá que mirar un poco más a nuestros hermanos mas chicos para superar nuestras odiosidades.
Dedicado a mi incondicional OTTO, que me acompaña a pasear en las tardes y que cuida mi casa, mi familia y a mí durante el día... durante la noche duerme a pata suelta porque estamos todos en casa durmiendo (debiendo cuidar también), en fin nadie es perfecto, ni siquiera los perros.